Recorre Almagro, Ciudad Real, Daimiel,
Valdepeñas, Villanueva de los Infantes y Villarrubia de los Ojos, seis
municipios manchegos que custodian inesperados tesoros esperando ser
descubiertos.
Las riquezas del
patrimonio histórico-artístico, los espacios naturales protegidos, la
gastronomía, el vino, y por encima de todo, la hospitalidad de sus
gentes, hacen de la visita a estas tierras un deber inexcusable para el
viajero ávido de sensaciones.
El
territorio se localiza entre la parte centro-norte y sur-este de la
provincia de Ciudad Real. El espacio geográfico de estos seis
municipios, se caracteriza por una cierta heterogeneidad paisajística,
lo cual le confiere un alto grado de riqueza natural, ya que en esta
diversidad de paisajes radica su elevado número de espacios naturales
que van desde los humedales continentalizados, como tablas fluviales y
lagunas volcánicas, hasta sierras paleozoicas, vegas y llanuras, además
de seudo estepas cerealistas y salinas de alto valor ornitológico,
importantes extensiones de bosque mediterráneo, interesantes
manifestaciones volcánicas y los enigmáticos Ojos del Guadiana, antiguo
nacimiento del río Guadiana, sobre el que tanto se ha escrito.
Esta
alta diversidad de paisajes y elementos naturales hacen que en la Ruta
se encuentren representados los principales ecosistemas de la provincia
de Ciudad Real. Además estos municipios participan y a la vez
representan los principales rasgos que caracterizan las diversas
comarcas ciudadrealeñas, y se extienden por cinco de las siete comarcas
naturales de la provincia: los Montes de Toledo, el Campo de Calatrava,
La Mancha, el área de Valdepeñas, y el Campo de Montiel.
Los paisajes de la ruta territorio abarcan elementos característicos tales como llanuras, altiplanicies, sierras y volcanes extintos. En términos hidrológicos, destaca la presencia de uno de los grandes ríos peninsulares, el Guadiana, así como algunos de sus principales afluentes: Gigüela ó Cigüela, Azuer y Jabalón
Los
rasgos climáticos que caracterizan esta tierra son los propios del
clima mediterráneo de interior ó continentalizado con veranos secos y
calurosos e inviernos fríos.
La
vegetación natural, aún habiendo sido sustituida por cultivos en las
zonas llanas, conserva interesantes manifestaciones sobre todo en las
sierras y humedales, calculándose un total de más de 1.500 especies de
plantas vasculares y numerosas formaciones vegetales, lo cual confiere a
la ruta un elevado grado de biodiversidad, incrementada por las
numerosas especies faunísticas propias de hábitats como los humedales,
el monte mediterráneo o las seudo estepas, tan bien representadas en el
territorio.
Los Caballeros
A
partir del siglo XII la caballería dejó de ser únicamente una
disciplina militar asociada a la nobleza, para convertirse en un modo de
vida, en un código de conducta: existía una forma de ser caballero.
Los
caballeros se consideraban, igualmente importantes en la paz,
practicando valores de justicia, equidad, lealtad, integridad,
prudencia, generosidad y amabilidad. Incluso se consideraba que a fin de
poder aconsejar y gobernar correctamente, estos, debían ser sabios y
benévolos.
Este código de caballería
lo conocía Don Quijote, el inmortal personaje de Miguel de Cervantes,
descrito en la novela como estrafalario y anacrónico, especialmente para
el bueno de Sancho que representa la sabiduría popular. Pero la
universalidad e intemporalidad de su bella locura siguen cautivando hoy
en día a millones de personas en todo el mundo.
La
creación de órdenes españolas hay que enmarcarla dentro del espíritu de
cruzada de la época, a imitación de las que nacen en Oriente. La
frontera con los musulmanes, en la que se encontraba el territorio
manchego, hizo pensar en la necesidad de la defensa.
Con el respaldo de los monarcas y la aprobación de los papas, nacen las Órdenes de Calatrava, Santiago, Alcántara y Montesa.
Calatrava
recibe su nombre del Castillo de Calatrava la Vieja, de extraordinario
valor estratégico por encontrarse en una vía de comunicación de primer
orden. Tiene su origen en 1158.
No
atreviéndose con la defensa de Calatrava los caballeros templarios, la
devuelven al rey Sancho III, quien, a su vez la entrega a S. Raimundo,
abad del monasterio de Fítero, considerado el fundador de la Orden.
Durante
unos pocos años a fines del siglo XII y principios del XIII se denominó
Orden de Salvatierra por ocupar este castillo. En el mismo siglo XIII
los maestres se trasladarán a Almagro, convirtiendo así la ciudad en
cabecera de la Orden. Usa como distintivo la cruz floronada de gules
(rojo).
La Orden de Santiago fundada
en 1170 y favorecida por Fernando II no limitó su presencia al área de
frontera, y estuvo presente además en amplios territorios peninsulares.
Esta congregación se fundó para defender de los ataques de los
musulmanes a los peregrinos que acudían a visitar el sepulcro del
apóstol en Santiago. La orden prosperó llegando a formar una especie de
diócesis con capital en Uclés.
A esta
orden pertenecían diversos municipios de la provincia de Ciudad Real,
cuya cabecera fue Villanueva de los Infantes. Su emblema es la cruz de
Santiago en gules.
Las Órdenes de
Caballería de Santiago, Calatrava, no agotaron su razón de ser en la
defensa de la Mancha y otras zonas de España, tras la reconquista
militar ante los musulmanes.
Precisamente
va a ser en la repoblación del territorio recién ganado por parte de
las Órdenes de Calatrava y Santiago, donde encontraremos la peculiaridad
de la Mancha con relación al resto de la Península.
Las
circunstancias de la repoblación darán lugar a una economía concreta,
con predominio de la ganadería, pero vinculada al sistema establecido
por las Órdenes, en los que los colonos, vasallos libres de
servidumbres, podían acceder a la propiedad de la tierra. En Valdepeñas
el desarrollo del cultivo de la vid se asocia a la repoblación llevada a
cabo por la Orden de Calatrava.
Nos
encontramos pues con una sociedad influenciada en su forma de vida y en
su mentalidad por la austeridad de costumbres y las normas de conducta
de estos caballeros. Una sociedad que vive en poblaciones, cuyo
urbanismo testimonia en algunos casos la presencia de las Órdenes,
reflejada por la trama urbana que se desarrolla al amparo de las
fortificaciones, o por el trazado más regular de las villas nuevas o por
otros diversos edificios: palacio maestral, casa de la encomienda, de
la tercia... y de las muchas iglesias y ermitas, cuya construcción
promovieron y en gran medida subvencionaron.
El
rey Alfonso X considera necesaria la fundación de Ciudad Real (1225),
fundamentalmente para dejar constancia de la autoridad de la Corona en
tan extenso territorio de Órdenes Militares, así como para el desarrollo
de la industria textil.
Parque Nacional de las Tablas de Daimiel
Las Tablas de Daimiel son uno de los más importantes patrimonios naturales
de La Mancha, donde los característicos tonos amarillos, ocres y rojizos
de la yerma y seca llanura, se descomponen en una amalgama de verdosas
tonalidades al penetrar en el entorno del humedal.
El
Parque ocupa, en la actualidad, una superficie de 2.364 hectáreas, que
reparte fundamentalmente entre los términos de Daimiel y Villarrubia de
los Ojos. Situadas a una altitud de 606 metros sobre el nivel del mar,
justo al sur de la zona centro de la Península Ibérica, se hallan
rodeadas de una de las más extensas llanuras de nuestra geografía: la
Llanura Manchega.
Consideradas
tradicionalmente como uno de los ecosistemas más ricos y representativos
de la naturaleza ibérica, han sido paraíso faunístico y albergue ideal
para multitud de especies y el refugio, en la paramera manchega, de una
vegetación muy característica.
La
singularidad de la Mancha Húmeda, es el resultado ecológico de la
interconexión de aguas superficiales y subterráneas. De una parte
tenemos la red hidrológica de la cabecera del Bajo Guadiana, con sus
Juntas (la unión de un afluente con el río principal) y desbordamientos:
el Riánsares con el Gigüela ó Cigüela (laguna del Taray), el río de las
Ánimas con el Záncara (el pantano de los Muleteros), el Gigüela con el
Záncara (la Junta de los Ríos), el Gigüela con el Guadiana (las Tablas
de Daimiel). Estos desbordamientos y encharcamientos son únicos en la
Península Ibérica. Además en la zona existía (desgraciadamente esto ya
no es así) el fenómeno de los Ojos del Guadiana, los rebosaderos del
acuífero 23. Así, el Guadiana, con las aguas dulces del acuífero, se
mezclaba con el Gigüela que venía cargado de las sales que los terrenos
salitrosos que atravesaba le iban proporcionando.
En
esta singular asociación, el Guadiana jugaba el papel principal en la
alimentación hídrica de las Tablas de Daimiel. Su importancia era mayor
en verano, cuando el cauce del Gigüela se secaba y el Guadiana suplía
esta deficiencia con sus aportes, asegurando así un abastecimiento de
agua continuo a las Tablas. Hoy en día, los principales aportes hídricos
a Las Tablas de Daimiel provienen del río Gigüela y de los trasvases
provenientes del río Tajo, que casi regularmente se canalizan hacia el
Parque Nacional.
Este tipo de
formaciones compuestas por lagunas, humedales y encharcamientos en medio
de áridas zonas, funcionan como auténticos reguladores de los niveles
de las capas freáticas del planeta, controlando las crecidas y
desecaciones naturales de los ríos; manteniendo el equilibrio de la
población piscícola mundial; y acogiendo a una diversa población
faunística que se alimenta de su variada vegetación.
Entre
las plantas del Parque destaca la masiega, siendo Las Tablas el mayor
masegar de Europa occidental. La supervivencia de la masiega está muy
comprometida como consecuencia de la pérdida de calidad de las aguas y
hoy ve mermados sus dominios originales por otras plantas palustres
menos exigentes como el carrizo.
Otras
plantas corrientes y que pueden conocerse y observarse con facilidad
son las eneas, los juncos y las juncias, todas ellas en el interior o en
los bordes del agua y formando masas compactas que la fauna aprovecha
para alimentarse y como refugio. Pero la vegetación más delicada y de la
cual, la mayoría de las anátidas dependen, es la que compone lo que
suele llamarse pradera sumergida, estas plantas que suelen denominarse
genéricamente como Ovas, tapizan el fondo de los terrenos anegados y
necesitan aguas transparentes que permitan el paso de la luz, por lo que
son muy sensibles a la contaminación.
Entre
las especies arbóreas y además de las características encinas que
pueden verse en formación de dehesas en las fincas próximas, merece
nombrarse como árbol característico, al Taray, que adopta formas
sugerentes en las islas que más se visitan del Parque.
Nidifican
más de 120 especies de aves, aunque son muchas más las que utilizan el
Parque en un momento u otro a lo largo de su ciclo anual; es decir, para
criar, para invernar o para descansar en época de paso.
Destacan
por su importancia las garzas, como la garza imperial, varias especies
de garcetas y garcillas; el avetorillo; los somormujos y zampullines;
ánades de todo tipo, gran cantidad de patos en sentido amplio, que
caracterizan en gran medida este humedal, existiendo especies
nidificantes como las diferentes variedades de porrones existentes, o
como el pato colorado que es el emblema de Las Tablas por ser este su
principal punto de cría en el centro peninsular, ó bien especies
invernantes como el pato cuchara, y la cerceta común.
Además
de las especies referidas, es un privilegio ver la escasísima cerceta
pardilla, así como disfrutar en la época invernal de las abundantes
bandadas de grulla común, que utilizan el Parque como dormidero después
de alimentarse en los campos colindantes durante el día. Abundan las
fochas y las pollas de agua, junto a limícolas como avocetas,
cigüeñuelas y chorlitejos, por mencionar sólo unos pocos. Gaviotas y
aguiluchos aparecen junto a una igualmente variada comunidad de pequeñas
aves como el martín pescador, el escribano palustre y el bigotudo.
Aunque
el principal interés faunístico de este paraje son las aves, conviene
mencionar otros grupos como por ejemplo, los peces. Han sido siempre
bastante ignorados e incluso cuando se ha hablado de ellos, nos hemos
referido a especies introducidas como la carpa y algunas de ellas hasta
contraproducentes como el lucio, afortunadamente erradicado en la
actualidad. Los vertebrados acuáticos a destacar son peces como la carpa
común, la gambusia, el cachuelo, el calandino y la colmilleja.
Entre
los anfibios cabe mencionar a la ranita de san antonio o al sapillo
pintojo; entre los reptiles, a la culebra bastarda, al lagarto ocelado o
al galápago europeo. Entre los mamíferos, sobre todo a la nutria, pero
en el medio terrestre pueden encontrarse liebres, conejos, jabalíes,
zorros, comadrejas, tejones, etc.
Oficinas de la Mancomunidad Tierra de Caballeros y Tablas de Daimiel
Telf: 926 26 12 68
Web : www.tierradecaballeros.com
Palacio de los Condes de Valdeparaíso
C/ Bernardas, 2, 13270 Almagro (Ciudad Real)Telf: 926 26 12 68
Web : www.tierradecaballeros.com



















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