La Ruta de los Caminos del Vino de La Mancha, con el vino como elemento fundamental y común, une ocho pueblos de las provincias de Castilla La Mancha.
Alcázar de San Juan, Pedro Muñoz, Socuéllamos, Tomelloso,
Villarobledo, Campo de Criptana, San Clemente y El Toboso guían al
viajero por el paisaje, las gentes y costumbres que forman parte del mundo que inspiró a Cervantes.
Fotografía: carlos monteagudo
Las extensas superficies de viñedos, tal vez de las mayores de Europa, descubren y evocan una tierra histórica, escenario de las andanzas del famoso hidalgo don Quijote. El vino que salía a chorros de los pellejos acribillados por su espada era el mismo que hoy podemos disfrutar.
De intensos aromas y gusto grave y redondo en boca, con carácter y personalidad. Más de cuatrocientas bodegas
elaboran vino dentro de la D.O. La Mancha y la Indicación Geográfica
Protegida Tierra de Castilla. Siempre ubicadas en parajes presididos
por inacabables llanuras de viñedos.
A estos vinos les acompaña la cocina popular manchega:
pisto, gachas, caldereta de cordero, gazpachos manchegos, lomo de orza,
ajoarriero o patatas con conejo, sin olvidar el queso manchego.
Aún se enseñorean en los cerros algunos molinos, símbolo
indiscutible de La Mancha. Esta Ruta del Vino está salpicada de ellos.
Pero estos caminos descubren también al viajero un valioso patrimonio histórico-artísticode diferentes épocas y estilos.
Fotografía: heart industry
Restos arqueológicos, construcciones medievales ligadas al desarrollo de las Órdenes Militares, edificios góticos y renacentistas, civiles y religiosos, grandes y antiguas casas solariegas…
Estos Caminos del Vino ofrecen además numerosas actividades de ocio: paseos guiados,
visitas a museos, recorridos en bicicleta, maridajes de vino y queso,
cursos de cata, rutas por la naturaleza y diferentes itinerarios que
nos descubren un viaje para los sentidos.
Fuente | Viajes.net












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